Rehabilitación de la cubierta del Monasterio de Yuso: Impermeabilización invisible en Patrimonio Mundial
La intervención sobre la cubierta de la iglesia del Monasterio de Yuso, en San Millán de la Cogolla, plantea uno de los retos más complejos a los que se enfrenta la arquitectura en bienes protegidos: actualizar las prestaciones técnicas de un conjunto declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO sin alterar la lectura visual ni el carácter histórico del edificio.
El proyecto, impulsado por el Gobierno de La Rioja y ejecutado por la constructora Cabero Edificaciones S.A. financiada a través de los fondos europeos NextGenerationEU, abarca el cambio de vitrales de la linterna y el retejado integral del cimborrio, la linterna y el faldón norte de la cabecera de la iglesia. En este tipo de intervenciones sobre patrimonio, la solución técnica no puede proyectarse como si se tratara de una obra nueva.

El diagnóstico previo: cuando el soporte condiciona la solución
En una cubierta histórica, el desmontaje de la cobertura cerámica es el momento clave que destapa la realidad constructiva del faldón: zonas deterioradas, reparaciones superpuestas a lo largo de los años, diferencias de planeidad y variaciones en la composición de los materiales. Por este motivo, la fase de revisión, saneado y desmontaje selectivo no es una tarea auxiliar, sino una parte fundamental del diseño de la intervención.
Antes de definir cualquier punto de anclaje, es imprescindible comprobar la naturaleza del soporte existente para determinar la profundidad efectiva de roscado disponible. La impermeabilización, el soporte y la fijación deben funcionar siempre como un sistema coordinado y coherente.
La cubierta como sistema: Onduline Bajo Teja DRS BT-150 PLUS
Desde la perspectiva técnica, el criterio adoptado huye de la simple suma de materiales para entender la cubierta como un conjunto global. La teja cerámica continúa ejerciendo de primera barrera frente al agua, pero bajo ella se ha dispuesto un sistema de impermeabilización de altas prestaciones capaz de gestionar cualquier filtración accidental y asegurar la evacuación de la humedad.
Para ello se ha empleado la placa Onduline Bajo Teja DRS BT-150 PLUS. Su geometría de onda-plano proporciona una gran facilidad para el replanteo y la colocación de la teja curva tradicional, al tiempo que genera una cámara de microventilación continua bajo la cobertura. Esta ventilación constante previene la acumulación de condensaciones y alarga de forma decisiva la vida útil de toda la estructura de la cubierta.

Fijaciones mecánicas y resolución de encuentros singulares
El comportamiento de la cubierta frente a las acciones del viento, los empujes y las cargas de mantenimiento depende en gran medida de una correcta solidarización mecánica. En esta obra se ha recurrido al tornillo SIATE de 70 mm, una fijación específica diseñada por Onduline que se adapta a las exigencias de este tipo de soportes. Su correcta selección garantiza que los esfuerzos se transmitan de manera homogénea sin comprometer la integridad del faldón.
Asimismo, la experiencia demuestra que las filtraciones suelen concentrarse en los puntos singulares y no en el plano general. Cumbreras, limatesas, limahoyas y los encuentros perimetrales con los paramentos de piedra de los muros históricos exigen una continuidad absoluta de la impermeabilización. Para resolver estos puntos críticos de forma flexible y duradera frente a los movimientos estructurales, se ha empleado la cinta de butilo ONDUFILM, asegurando un sellado estanco y fiable en todo el perímetro de la intervención.

Conservar la estética tradicional recuperando la teja original
Una de las decisiones más determinantes en el plano estético ha sido el tratamiento de la cobertura cerámica. Las piezas originales que se encontraban en buenas condiciones han sido cuidadosamente recuperadas y reutilizadas. Su colocación combinada con tejas de apoyo permite conservar la textura, el cromatismo, las irregularidades y la pátina de envejecimiento que definen la identidad visual del monumento.
Gracias a la placa bajo teja, la nueva tecnología impermeable queda completamente oculta a la vista una vez finalizado el retejado. De este modo, los aproximadamente 900 metros cuadrados de superficie intervenida logran el objetivo fundamental de la restauración patrimonial: aportar una protección contemporánea de máxima fiabilidad sin modificar la imagen histórica que el conjunto transmite.