Rehabilitación de la cubierta de la iglesia del Monasterio de Yuso en San Millán de la Cogolla
Una intervención sobre un conjunto Patrimonio Mundial en la que el reto no es hacer visible la nueva tecnología, sino integrarla bajo la cobertura cerámica para reforzar la estanqueidad, mantener la lectura arquitectónica y resolver con precisión los puntos singulares.

Vista general de las cubiertas del conjunto de Yuso. La intervención afecta al cimborrio, la linterna y el faldón norte de la cabecera de la iglesia.
Intervenir en patrimonio empieza por no perder de vista el edificio
En una cubierta histórica, la solución técnica no puede plantearse como si se tratara de una obra nueva. El soporte puede ser irregular, la cobertura puede acumular reparaciones de distintas épocas y, además, la cubierta forma parte de la imagen que define el edificio. En un conjunto como el Monasterio de Yuso, esta condición es especialmente relevante: Yuso y Suso forman parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1997 y su valor se relaciona con la continuidad del monacato y con su relevancia histórica para la evolución del castellano. La propia UNESCO señala que las intervenciones realizadas en el conjunto deben preservar los valores excepcionales por los que fue inscrito.
El proyecto actualmente ejecutado por el Gobierno de La Rioja se centra en el cambio de vitrales de la linterna y en el retejado del cimborrio, la linterna y el faldón norte de la cabecera de la iglesia. La actuación fue adjudicada a Cabero Edificaciones S.A. por 231.637 euros y está financiada mediante el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia – NextGenerationEU. El objetivo publicado por el Gobierno de La Rioja es reforzar la estanqueidad, mejorar la conservación estructural y proteger estos elementos singulares.
La cubierta como sistema: impermeabilizar sin alterar la arquitectura
Desde el punto de vista del Departamento Técnico de Onduline, el criterio fundamental en una rehabilitación de estas características es entender la cubierta como un sistema y no como una suma de productos. La cobertura cerámica sigue siendo la primera protección frente a la lluvia, pero bajo ella debe existir una solución capaz de gestionar el agua que pueda alcanzar la capa inferior, además de permitir la ventilación del conjunto.
En esta intervención se ha empleado la placa Onduline Bajo Teja DRS BT-150 PLUS. Se trata de una placa asfáltica ondulada concebida para la impermeabilización de cubiertas inclinadas bajo cobertura cerámica. Su geometría permite formar una cámara de microventilación y, en el caso de la teja curva, facilita el replanteo de las piezas gracias al formato onda-plano y a la rugosidad superficial. Estas características son especialmente útiles cuando se pretende recuperar la lectura tradicional de una cubierta sin renunciar a una protección contemporánea.

Detalle de la solución bajo teja: la placa BT-150 PLUS se integra bajo la cobertura cerámica y permite mantener una cámara de ventilación bajo la teja.
El soporte existente condiciona la solución
Una de las cuestiones que más condiciona una rehabilitación de cubierta es el estado real del soporte. En obra nueva, la sección constructiva puede definirse desde el proyecto; en patrimonio, el desmontaje permite descubrir situaciones que no siempre son visibles antes de levantar la cobertura: zonas deterioradas, reparaciones antiguas, diferencias de planeidad o cambios en la composición del faldón.
Por ello, la fase de desmontaje selectivo, revisión y saneado no es una operación auxiliar, sino parte del diseño de la solución. Antes de definir la fijación hay que conocer qué material recibe el anclaje y cuál es la profundidad efectiva disponible. La impermeabilización, la fijación y la cobertura deben funcionar conjuntamente.
En las imágenes de obra se aprecia precisamente esta transición: junto a las piezas cerámicas recuperadas aparecen paños ya protegidos con la placa ondulada, lo que permite trabajar con una cubierta temporalmente estanca mientras se completa la colocación de la cobertura.

La geometría de la cubierta y los encuentros con los elementos verticales obligan a resolver la impermeabilización más allá del plano general del faldón.
La fijación: un detalle que determina el comportamiento del conjunto
En una cubierta inclinada, la placa impermeable no trabaja de manera aislada. Las acciones de viento, el peso de la cobertura, las operaciones de mantenimiento y los movimientos propios de los materiales deben transmitirse correctamente hasta el soporte. Por eso, la elección de la fijación y su longitud es parte esencial de la solución.
En la intervención de Yuso se utilizó un tornillo SIATE de 70 mm, fijación específica de Onduline para este tipo de soportes. Este dato debe entenderse en relación con la composición real del faldón y con la profundidad efectiva de anclaje disponible en cada zona; no es técnicamente recomendable trasladar una longitud de fijación de una cubierta a otra sin comprobar previamente el soporte.
Como criterio general de diseño, las placas deben fijarse mecánicamente conforme al soporte y al patrón definido en el manual de instalación correspondiente. La documentación técnica de Onduline contempla soluciones diferenciadas para soportes de madera, rasilla con y sin capa de compresión y forjado de hormigón, y exige adaptar la fijación a las características del soporte.


La fijación debe definirse atendiendo a la sección constructiva real y al soporte existente, especialmente en rehabilitación patrimonial.
Los encuentros concentran buena parte del riesgo
Una superficie correctamente cubierta puede seguir presentando filtraciones si los puntos singulares no se resuelven con la misma continuidad que el faldón. Cumbreras, limatesas, limahoyas, encuentros con muros, cambios de plano y transiciones alrededor de elementos emergentes son zonas donde la impermeabilización debe adaptarse a movimientos, geometrías y tolerancias de obra.
En este proyecto, la cinta de butilo ONDUFILM está específicamente concebida para resolver remates de impermeabilización en cumbreras, limatesas, limahoyas, encuentros con chimeneas y paramentos, entre otros puntos singulares. Su función es complementar la continuidad de la impermeabilización, no sustituir el correcto diseño del detalle.
Desde la experiencia del Departamento Técnico de Onduline, esta es una de las principales lecciones que ofrece la rehabilitación de cubiertas: la estanqueidad se consigue tanto en el plano general como en la suma de todos los detalles que lo interrumpen.


Encuentro entre faldón y paramento. La resolución de los puntos singulares es determinante para garantizar la continuidad de la protección frente al agua.
Recuperar la cobertura para conservar la lectura del edificio
Una de las decisiones con mayor impacto visual en cualquier rehabilitación patrimonial es qué hacer con la teja existente. Cuando las piezas presentan condiciones adecuadas para su reutilización, su recuperación permite conservar textura, cromatismo, irregularidades y huellas de envejecimiento que forman parte de la percepción histórica del conjunto.
En las imágenes se aprecia con claridad la convivencia entre piezas cerámicas antiguas y zonas de intervención. La nueva capa de impermeabilización queda prácticamente oculta una vez finalizado el retejado. Es precisamente esta condición —mejorar las prestaciones sin transformar la imagen exterior— la que hace especialmente adecuada la solución bajo teja en intervenciones donde la cobertura tiene un valor patrimonial.
El propio sistema BT-150 PLUS se ha utilizado en otras rehabilitaciones de patrimonio en las que se ha recuperado la teja curva existente, precisamente por su compatibilidad con este tipo de cobertura y por su capacidad para facilitar el replanteo y la colocación de las piezas.

Contraste entre la cobertura cerámica recuperada con la teja canal nueva y la placa de impermeabilización Onduline bajo teja.
Una intervención contemporánea que no compite con el patrimonio
El interés técnico de esta actuación no está únicamente en el producto instalado, sino en la lógica constructiva que permite incorporar una capa de protección actual bajo una cobertura que conserva su carácter tradicional. La tecnología queda en gran medida fuera de la percepción del usuario, pero trabaja de forma permanente para mejorar la respuesta de la cubierta frente al agua y favorecer su durabilidad.
Para un fabricante especializado en cubiertas como Onduline, este tipo de obra confirma la importancia de intervenir desde una visión de sistema: analizar el soporte, definir la fijación, asegurar la continuidad de la impermeabilización, mantener la ventilación bajo teja y resolver los encuentros con soluciones compatibles. La placa no es más que un componente, el resultado final depende de cómo se relacionan todos ellos.
En Yuso, además, esta estrategia debe entenderse dentro de las exigencias propias de un bien Patrimonio Mundial. La UNESCO recoge que el conjunto ha sido objeto de intervenciones de conservación realizadas bajo criterios de respeto a sus valores patrimoniales y que cuenta con instrumentos específicos de protección y gestión.